Durante décadas, el Valle de Colchagua construyó gran parte de su reconocimiento internacional sobre una industria que transformó la economía regional: el vino. Sin embargo, los cambios en los mercados, las nuevas preferencias de los viajeros y la necesidad de generar experiencias más completas están impulsando una nueva etapa para el turismo del territorio.
Ese fue el principal mensaje que dejó el lanzamiento de la Red Asociativa de Turismo de Colchagua, iniciativa financiada por CORFO y ejecutada por Copeval Desarrolla junto a la Cámara de Turismo de Colchagua, que busca fortalecer la colaboración entre actores públicos y privados para proyectar el destino hacia nuevos mercados, comenzando por Brasil.
Más que una ceremonia, el encuentro evidenció una transformación en la manera de entender el desarrollo turístico: pasar desde una oferta centrada en un solo atractivo hacia un modelo que integra cultura, naturaleza, patrimonio, gastronomía y bienestar como parte de un mismo relato territorial.
“El vino fue durante muchos años el principal gancho comercial para atraer turistas, pero hoy debemos diversificar la oferta y construir experiencias más completas.”
Sergio Zaballa · Gerente del proyecto Red Asociativa de Turismo de Colchagua
Innovar más allá del vino
Uno de los conceptos que marcó la jornada fue el de «monocultivo enológico», utilizado por Sergio Zaballa para describir el riesgo de depender exclusivamente del vino como principal motivo de viaje hacia el Valle de Colchagua.
Desde su experiencia de más de dos décadas vinculada al turismo enológico, el profesional sostiene que el escenario actual exige una reconversión estratégica. La apuesta no consiste en reemplazar el vino, sino en incorporarlo dentro de una propuesta mucho más amplia capaz de conectar al visitante con la identidad del territorio.
En contexto
La estrategia plantea que el vino continúe siendo uno de los principales atributos de Colchagua, pero acompañado por experiencias relacionadas con patrimonio, naturaleza, gastronomía, turismo de bienestar, artesanía y cultura local.
Bajo esa lógica, el visitante deja de recorrer únicamente una viña para comenzar a descubrir un territorio completo, donde cada localidad aporta una experiencia diferente.
Brasil como punto de partida
El primer mercado internacional definido por la Red Asociativa será Brasil, particularmente la ciudad de São Paulo, una de las mayores áreas metropolitanas de América Latina y un mercado con alto interés por experiencias gastronómicas, culturales y de naturaleza.
Actualmente, según los antecedentes expuestos durante el lanzamiento, los turistas brasileños permanecen en promedio 1,8 noches en la región. La estrategia busca aumentar ese tiempo mediante una oferta integrada que permita recorrer distintos paisajes y atractivos del territorio.
La propuesta contempla articular recorridos que integren la precordillera, los viñedos, pueblos patrimoniales, gastronomía local y el secano costero, generando experiencias capaces de extender la permanencia del visitante.
La innovación también ocurre en la gobernanza
Para los impulsores de la iniciativa, la innovación turística no depende únicamente de nuevos productos o servicios. También requiere nuevas formas de colaboración entre instituciones públicas, empresas privadas y organizaciones territoriales.
“Siempre es una buena noticia que municipios y actores relevantes del territorio se sumen a las iniciativas que CORFO impulsa.”
Andrés Mejía · Director Regional de CORFO
Según explicó la autoridad, este tipo de alianzas facilita la articulación de proyectos y abre nuevas oportunidades de financiamiento para fortalecer el desarrollo turístico regional.
Turismo como estrategia de desarrollo
“El turismo se convierte en un gran estabilizador económico; tiene un efecto multiplicador para el empleo, el desarrollo y el crecimiento.”
Ricardo Neumann · Diputado
Desde esa perspectiva, el fortalecimiento de las alianzas público-privadas aparece como uno de los principales desafíos para consolidar un modelo capaz de proyectar a Colchagua hacia nuevos mercados internacionales.
Más que un destino vitivinícola
La transformación que comienza a discutir Colchagua va mucho más allá de una estrategia promocional. Supone replantear la forma en que el territorio se presenta al mundo y ampliar el relato que durante décadas estuvo centrado casi exclusivamente en el vino.
Naturaleza, patrimonio, gastronomía, biodiversidad, cultura y experiencias locales comienzan a configurar una narrativa más compleja y coherente con las tendencias del turismo internacional, donde los viajeros buscan destinos auténticos, sostenibles y conectados con la identidad de cada lugar.
La competitividad futura dependerá de la capacidad del territorio para construir un relato compartido.
La principal innovación de esta estrategia no parece estar únicamente en atraer más visitantes, sino en comprender que el valor turístico ya no reside en un único atractivo. Colchagua comienza a construir una narrativa territorial donde patrimonio, naturaleza, gastronomía, identidad local y gobernanza funcionan como un ecosistema capaz de generar experiencias más completas y de mayor permanencia.